Llevas meses — o años — comiendo solo "lo seguro".
Organizas los planes según cómo tengas la barriga ese día.
Hay mujeres que me dicen que llevan más de dos años sin viajar, sin comer fuera, sin vida. Y que al llegar la noche ya parecen embarazadas de varios meses, aunque por la mañana se levantaran bien.
Has probado la dieta FODMAP. Los antibióticos para el SIBO o el IMO. Los probióticos. El magnesio.
Algo mejora un poco — mientras te "portas bien". Pero en cuanto amplías, vuelve todo.
Y la lista de lo que "no toleras" cada vez es más larga.
El problema no es lo que comes.
El SIBO, la intolerancia, la disbiosis — esos son síntomas. Consecuencias de un intestino que no evacúa bien.
No me refiero a si vas al baño cada día. Me refiero a si cuando sales te quedas realmente vacía y aliviada.
Si no es así, todo lo que pongas encima va a tener el mismo límite.
Porque estás tratando el humo sin apagar el fuego.
La mayoría de enfoques empiezan tratando el SIBO, ajustando la microbiota o restringiendo alimentos.
Sin que el intestino tenga primero una base desde la que sostenerse.
Y un intestino que no evacúa bien no puede responder a nada de lo que le pongas encima, por correcto que sea.
Lo primero que tiene que ocurrir: que el intestino empiece a evacuar con más estabilidad y predictibilidad.
Sin eso, cualquier protocolo tiene un límite muy bajo.
Una vez hay esa base, trabajamos los cuatro pilares. Desde ahí, y solo desde ahí, trabajamos la microbiota para fortalecerla de verdad.
Este orden no es arbitrario. Es lo que hace que los resultados se mantengan a largo plazo.
Eso es exactamente lo que construiremos en el Acompañamiento Digestivo.
Un proceso individualizado de al menos 3 meses para recuperar un intestino que evacúa bien, que tolera lo que comes y que no dicta cómo vives.
Dejas de buscar qué eliminar.
Por primera vez alguien mira tu caso completo — cómo está funcionando tu intestino como sistema, no solo el SIBO o la intolerancia.
Con ajustes concretos y en el orden correcto, el intestino empieza a ganar estabilidad.
Lo notas: vas al baño con más regularidad. La hinchazón del final del día empieza a espaciarse. Hay días en los que comes algo que antes te sentaba mal — y no pasa nada.
El trabajo se amplía. Incorporamos los cuatro pilares y empezamos a trabajar la microbiota desde una base que ya puede sostenerlo.
Es aquí donde con muchas pacientes empezamos a meter alimentos que llevaban años sin comer.
Legumbres. Pan. Lactosa.
No porque se lo hayamos permitido, sino porque el intestino ya puede con ellos.
Tienes un intestino que funciona con una lógica que entiendes.
Sabes qué necesita. Sabes cómo responde.
Y cuando hay un día peor, sabes qué hacer — sin que todo se derrumbe.
"Re-aprendes a comer, a entender tu sistema digestivo, a escuchar las señales de tu cuerpo, a poder disfrutar de todos los alimentos que antes te sentaban mal y por supuesto a dejar de tener la tripa hinchada todo el día." — Araceli
Esto es para ti si...
Probablemente no es para ti si...
Soy nutricionista especializada en salud intestinal — y antes de serlo, fui paciente.
Diagnosticada de SII tipo estreñimiento y de SIBO mixto, trabajé la base en el orden correcto y no he vuelto a tener una recaída.
Hoy como de todo y vivo normal.
Sé lo que funciona, lo que no, y en qué orden — y es exactamente lo que aplico con las más de 140 mujeres que han pasado por el AD.
Acompañamiento Digestivo 1:1
Auditoría inicial por Telegram antes de la primera consulta. Me mandas todo tu historial y contexto, yo lo reviso en profundidad, y llegamos a la primera sesión yendo directamente a lo que importa.
1 mes adicional de soporte por Telegram al terminar las 6 sesiones. El verano rompe rutinas. Y septiembre es cuando el cuerpo lo nota. Este mes extra es para que no tengas que afrontar la vuelta sola.